Tiempo ha pasado, desde la última vez que escribí para ustedes, mis queridos pocos lectores. Probablemente, ya no se acuerden de la bola del 8, pero aún así quiero seguir compartiendo mis ‘locuras’ con los que aún confían en mí.
Un concierto ha sido la causa de que no me importe que sea la una de la mañana y me duelan los ojos del cansancio, porque necesito contaros lo que he aprendido.
Mis expectativas, al entrar en el Ferry para escuchar a un cantautor, no alcanzaban más que el nivel: pasar el rato haciendo algo nuevo. Sin embargo, he disfrutado con unas letras que me han hecho recordar mis años felices de universidad, añorar a los compañeros perdidos en el camino, reír e incluso llorar. Pero sobretodo, me han enseñado que el hombre lo que más teme es el vacío. Esa sensación de soledad, esa necesidad de ocuparlo con algo superficial, cuando en realidad, tu propia vida lo va rellenando poco a poco. Simplemente tienes que sentarte en un café y disfrutar de una buena charla acompañado con alguien con quién te sientas a gusto y observar como el vacío retrocede a medida que te olvidas de él.
Hasta aquí son sólo divagaciones de una persona que se ha sentido iluminada durante una hora y media, y espero que os hayan ayudado a sentiros o mejor, o por lo menos haberos sacado una sonrisa.
Para terminar os dejo la reflexión que más me han marcado por la verdad de sus palabras "la libertad significa ser esclavo de tus deciones”, Daniel Drexler GRACIAS
